Historia de Algezares
De acuerdo con los restos arqueológicos encontrados a lo largo de
la vertiente septentrional de la sierra de la Cresta el Gallo, parece
desprenderse que es en esta zona donde existió el núcleo
mas importante de poblamiento de la comarca de Murcia antes de que se
produjera su arabización. Concretamente el arqueólogo e
historiador M. Gómez - Moreno situaba en Algezares la sede episcopal
visigótica de Ello, identificándola con Iyu(b) ó
Yyi(b), que según fuentes arábigas fue una de las siete
ciudades que en el año 713 se acogieron al pacto de Teodomiro.
El investigador Robert Pocklington reafirma dicha teoría aunque
puntualiza que “en realidad el nombre debió pronunciarse
Eio (grafía árabe Iyu(b)) y mas tarde Ei (grafía
árabe Iyi(b)), tras la pérdida de la “o” final,
desarrollo habitual de los topónimos de esta zona”. Esta
tesis se fundamenta en la existencia de los restos de una villa y basílica
en el lugar conocido como Llano del Olivar, que puede ser fechada en el
siglo VI de nuestra era, aunque algunos restos arqueológicos hallados
en sus alrededores son datados hacia los años 324 y 378. No obstante
la ciudad de Eio fue totalmente destruida en el año 825 debido
a la reacción del emir Abd al-Rahman II, al ser esta ciudad el
centro de las revueltas intertribales de la Cora de Tudmir.
Según Bernal Segura el topónimo Algezares deriva del árabe Al - Jezar que significa “tierra donde abunda el yeso” y que tras la reconquista mantuvo su vigencia. En este sentido el profesor Torres Fontes señala que la actual carretera de Algezares era conocida como carrera de Algebeça y después como camino de Aljepçar, que tenia su origen en un puente construido sobre la acequia de Alharilla , sirviendo en el año 1.266 como límite occidental del territorio asignado a los cristianos. Este mismo autor puntualiza que el camino es el mismo que en una escritura de 1.356 se denomina Aljezares, por el que se saca el yeso o de la yesería. Así mismo queda constancia de que unos años antes, en 1.351, el obispo Pedro de Peñaranda mandó edificar en Algezares una torre de señales para advertir de las incursiones moriscas.
Hacia finales del siglo XVI Algezar, Alxezar o Algezares contaba ya con unas
cien familias, alcanzando en el año 1.713 la consideración
de Lugar de Realengo con Alcalde Pedáneo. Poco a poco la pedanía
fue logrando una levada situación económica debido a los
innumerables negocios que allí se instalaban, siendo muy conocidas
sus yeserías así como sus arrieros. Respecto a estos últimos
Abelardo Merino señalaba que, el comercio interior se hacia por
los arrieros de Cehegín y Algezares, de los que Hermosillo Parrilla
aseguraba que no “dejan puertos de Andalucía, Vizcaya, y
Francia que no penetren, de donde traen géneros para vender a Murcia”.
Esta boyante situación económica posibilitó un importante
aumento poblacional, cifrándose en 1.744 en 400 vecinos, lo que
venia a significar unos 1800 habitantes. En el año 1.768, según
el Censo del Conde de Aranda, Algezares era una de las 133 parroquias
de la diócesis de Cartagena, dependiendo administrativamente de
ella los partidos del Raiguero, La Fuensanta, Los Farres y Los Lages.
Durante el Trienio Liberal (1.820-1.823) Algezares será una de las pedanías que alcanzará autonomía municipal, aunque como la mayoría de ellas, dadas las dificultades económicas para mantener los costos que implicaba tener un Ayuntamiento propio, pronto pasará nuevamente a depender del municipio de Murcia, aunque en 1.836 se le mantenía agregada la aldea de Garres y Lages que contaba con 208 vecinos . De la información recopilada por Pascual Madoz se desprende que hacia la mitad del siglo XIX Algezares contaba con 412 casas, una iglesia parroquial dedicada a Ntra. Sra. de Loreto con cura propio, dos escuelas, una de niños a la que asistían 63 alumnos y otra privada con 44 niñas, estimándose su población en 431 vecinos, unos 2.747 habitantes, dedicados en su gran mayoría a la agricultura y muchos de ellos a la exportación de frutas, especialmente a Gibraltar, Sevilla y Cádiz, estimándose su riqueza en producción agrícola en 4504,466 reales y la industrial y comercial en 20,600 reales.
Ya en el presente siglo y, sobre todo, a partir de 1960 y hasta la década
de los 80, su demografía se caracteriza por una pirámide
en forma de sierra en donde a periodos de ascenso continuado le siguen
bruscos descensos de población. A partir de 1.983 parece iniciarse
un proceso de estabilidad en el movimiento poblacional que inicia un ascenso
a partir de 1.993, estimándose su población en 1.996 en
4.385 habitantes. Su población activa se inclina hacia los servicios,
seguidos de comercio y hostelería, industria manufacturera y construcción
, quedando muy alejado el número de trabajadores dedicados a las
actividades agrícolas. No obstante la base económica de
la pedanía tiene una configuración mixta, ya que a su floreciente
agricultura, en la que destaca la producción de limón, naranja,
melocotón, manzana, ciruelo y membrillo, se une la existencia de
un importante sector industrial en el que cabe destacar la extracción
de yeso y, hasta hace pocos años, las fábricas de anisados
y licores.
Cuando hablamos de Algezares no podemos dejar de mencionar el Santuario de la Fuensanta, patrona de Murcia desde principios del siglo XVIII en sustitución de la Virgen de la Arrixaca , construido sobre un pequeño eremitorio y junto a una fuente de la que ya se tienen noticias en 1.356, a cuyas aguas se atribuían curaciones milagrosas y de la que deriva su nombre (fuente santa). La primitiva ermita fue sustituida por el actual santuario cuyas obras se iniciaron en el año 1.694, nominándose como regidor comisario a Ginés Jufré de Loaisa. El Santuario fue mejorado a lo largo de los años. La última mejora le dio su actual aspecto, con pinturas en la cúpula y el coro del pintor Pedro Flores, relieves del escultor Juan González Moreno, y otros detalles ornamentales, vidrieras y el mural exterior en mosaico original de S. Alonso.
Tampoco podemos dejar sin citar la figura de Diego Saavedra Fajardo
(1584-1648), cuyo lugar de nacimiento se disputan las pedanías
de Algezares y La Alberca, que en aquellas fechas eran pueblos limítrofes,
del que se ha señalado que fue el hombre mas europeo de su tiempo,
siendo embajador en la Santa Sede, ministro en la corte de Baviera y
representante de España en Münster, además de tratarse
de un prolífico autor literario.
















